Gastronomicus

Este es un blog sobre gastronomía. No pretendemos criticar ni entrar en valoraciones, sólo informar.

Gastronomía, redes sociales y expansión del conocimiento

Posted by gastronomicae en 21 julio, 2009

Vivimos una época emocionante. Los publicistas dicen que se ha roto un modelo y se ha cambiado por otro. De aquel modelo con forma de pirámide en el que una minoría le decía lo que tenía que consumir a una mayoría silenciosa se ha pasado a un modelo en el que esa mayoría decide qué publicidad quiere ver y donde, cierra la pestaña del navegador o cambia de canal y, lo que es más importante, genera sus propias opiniones y experiencias y las deja a disposición de otros. 

En gastronomía pasa otro tanto. Ese es el motivo por el que algunos de los que tradicionalmente venían ocupando el vértice de la pirámide creen ver como aquella masa silenciosa va trepando poco a poco por las paredes y como, obviamente, arriba no hay sitio para todos, lo que les produce un cierto nerviosismo. Un nerviosismo lógico si seguimos con ese esquema en el que uno está arriba y el resto reciben la información desde abajo. Sin embargo, esa inquietud pierde sentido cuando lo que cambia es el modelo. Ya no hablamos de una pirámide con flujos en una única dirección sino de algo más lineal, algo así como una autopista con varios carriles, es decir, con sitio para que cada uno se sitúe donde quiera, y dos sentidos de circulación en los que la información fluye de un lado a otro y viceversa. Así que tranquilos. 

Y esa pérdida de la autoridad indiscutida, del experto que accede a fuentes de información restringidas, a contactos de los que otros carecen y dicta unas directrices que los demás siguen básicamente porque carecen de argumentos para ponerles en duda, da lugar a un panorama mucho más rico. Las autoridades siguen existiendo, claro, sería tristísimo que desapareciesen. Pero se refina el concepto. O dicho de otro modo, el concepto de autoridad pasa a estar definido por conocimientos o por la relevancia de unos conocimientos y una manera de exponerlos de cara a un público potencialmente infinito. La autoridad pierde, va perdiendo, aquella carga de exclusividad, de conocimiento restringido, de espacios vetados a una mayoría. 

Eso es así también en las cocinas. Se rompe aquel modelo en el que unos pocos restaurantes de alta cocina aparecían como puntos aislados en un oceano de casas de comida que no ofrecían más que cocina tradicional porque no sabían, no querían o no podían ofrecer otra cosa. Sigue, al igual que en el ejemplo anterior, habiendo grandísimos restaurantes de alta cocina y estupendas casas de cocina casera tradicional. Pero lo que ha cambiado es que cada vez hay más pequeños restaurante, modestos, de esos que antes ni se plantearían salir del sota, caballo y rey gastronómico, que hoy se atreven con más cosas. Gente que trabaja en lugares antes impensables y que ofrece algo más porque puede, porque se ha formado, porque tiene los conocimientos y acceso a la información más actual y porque hay un público más allá de aquellas minorías de no hace tanto que lo reclama. 

Todo esto está influenciado, en buena medida, por fenómenos relativamente nuevos. Me gusta pensar que los blogs hemos aportado nuestro granito de arena, la visión del usuario, del aficionado con más o menos conocimientos y la inmediatez que antes sencillamente no se podían encontrar. Sin embargo, hoy parece que la mayor efervescencia se ha trasladado ya al campo de las redes sociales. Es ahí, en lugares como Facebook, Twitter o Flickr donde esas autopistas a las que aludía antes pasan a tener cuatro carriles y más velocidades. 

Esas redes han permitido varias cosas. Por un lado, que gente con intereses comunes pero que hasta ese momento no había tenido oportunidad de contactar pueda conocerse y establecer diálogos. Por otro, que gente que no hace mucho no hubiese tenido un escaparate ofrezca su producto a otros que, ahora si, pueden verlo y opinar sobre él. Así en abstracto suena tan bonito como carente de interés. Sin embargo existen ya en el terreno gastronómico y ciñéndonos a España, iniciativas que han nacido de ahí. Gente que se conoce en una de estas redes y trabaja en proyectos comunes de tal modo que son esas propias redes las que están ya generando información y distribuyéndola al mismo tiempo. Y, claro, aquellas viejas autoridades que no entendieron el potencial de internet ni mucho menos el de los blogs asisten a este tercer paso sin entender nada, como si se lo explicaran en arameo, quedándose fuera de lo más dinámico que hay en este momento en el sector. 

Los grandes congresos y eventos gastronómicos cuentan ya con grupos de seguidores o de discusión en estas redes. No hace mucho, cuando participé en el encuentro de blogs de Navarra Gourmet, tuve la curiosa experiencia de estar hablando para un público presencial y, al mismo tiempo, ver como en tiempo real en Twitter se publicaban opiniones, comentarios y citas sacadas de lo que acababa de decir pocos segundos antes. Un material que complementaba lo dicho con la perspectiva del público y que podía ser consultado instantaneamente por cualquiera que estuviese interesado desde cualquier lugar del mundo. Muchos cocineros, fotógrafos gastronómicos y escritores emplean ya esas redes y creo que con éxito. Pero ya hay algo más, porque ahora son los usuarios de esas redes los que desde ellas generan actividad, rompiendo definitivamente y para siempre la pirámide. 

En publicidad, como decía, podemos cerrar la pestaña o cambiar de canal. En gastronomía podemos cerrar la pestaña de quien no nos interese y abrir mil más, podemos hablar con ellas, negociar, venderles nuestras idea o comprarles la suya. Podemos, incluso, trabajar en una idea conjunta y desarrollarla desde ahí. Todo eso, esta eclosión de información que hemos vivido en los últimos cinco años, es lo que hace que la gastronomía actual esté en un momento realmente interesante en el que todos nos beneficiamos de todos: los restaurantes se benefician de que cada vez más gente maneje más información; eso, en última instancia, nos beneficia a nosotros como clientes y nos proporciona más terreno sobre el que escribir o sobre el que opinar; eso, a su vez, genera más interés por parte de esferas más tradicionales (crítica, medios impresos…) que vuelven la vista hacia lugares hasta hace poco insospechados; eso genera más posibilidades para el restaurante, que repercuten en el cliente… un círculo que se retroalimenta y que en buena medida explica que las cosas hoy estén como están.

FUENTE: GOURMET DE PROVINCIAS

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