Gastronomicus

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Catalunya resiste con 5 nuevas estrellas: Manairó, Cinc Sentits, L’Aliança, L’Angle y Els Tinars

Posted by gastronomicae en 20 noviembre, 2008

Todos los tonos del gris, todas las palabras tristes y melancólicas. Es la frase que resume el contenido de la guía Michelin para España y Portugal del 2009, que sale hoy a la venta. Aparte del triunfo ya anunciado, la devolución de dos estrellas a Sergi Arola en Madrid, información que EL PERIÓDICO publicó en exclusiva el día 12, todo lo demás son migajas para entretener a los desdentados: 15 restaurantes han sido agraciados –como si fuera un décimo– con una estrella, de los cuales cinco son catalanes (Manairó, Cinc Sentits, L’Aliança, L’Angle y Els Tinars). Ni triestrellados, ni más biestrellados que Sergi Arola Gastro. Silencio. Pasa una bola de hierba seca como si fuera una película del oeste.
Catalunya sigue en cabeza de la publicación gastronómica con 49 restaurantes coronados. Lo negativo es que por cierre, obras o cambio de negocio desaparecen cuatro, como también avanzó este diario la semana pasada (Caelis, La Cuina de Can Pipes, L’Esguard y el Hostal de Sant Salvador), por lo que la progresión se reduce a ¡una estrella!
El concierto vasco aún es más dramático: suman un nuevo crack (Boroa, en Amorebieta) y restan dos, Fagollaga y Zuberoa, casa desposeída del biestrellato para horror de los gurmets. Los responsables de Michelin habían sugerido que este año crítico serían piadosos con los restaurantes para ayudarles a sobrellevar las cuentas, y la ruina.

LAS VIEIRAS DE TOÑI VICENTE
No lo parece: a las desgracias de Fagollaga y Zuberoa se suma la expulsión –desaparición lo llaman ellos– de la cocinera más emblemática de Galicia, Toñi Vicente, por su presunta implicación en el caso de las vieiras tóxicas. “Pero puede volver más adelante cuando todo esté claro”, explicaba la noche del martes en Madrid José Benito Lamas, al que a veces llaman José y otras, Benito, inspector jefe de la guía. Por segundo año consecutivo, el señor Lamas afrontaba el juicio de un grupo seleccionado de periodistas, que en distinto tono de furia dijeron que el resultado era “una vergüenza”. Interrogado de nuevo sobre la metafísica tercera estrella para El Celler de Can Roca respondió con música de gaita: “Unas cosas están bien, otras, no”. Incluso advirtió de que había habido un tres estrellas en peligro. Glups.
Las cuentas de este año quedan de este modo: seis triestrellados, nueve biestrellados y 115 con una. ¡Y 12 bajas! En total, 151 estrellas. De nuevo, el agravio de Tokio (227), donde los inspectores tienen muñeca de crupier. El estreno de la guía en Macao-Hong Kong, en diciembre, será una tómbola: siempre toca.
Además de los cinco catalanes y Arola, catalán en Madrid, reciben honores Alboroque, Skina, El Nuevo Molino, Pepe Vieira, Abantal, Riff, Vertical y la Bal d’Onsera. Y Santi Santamaria, que alza su séptima copa con Tierra (Toledo), convirtiéndose en el chef de España con más estrellas bajo su manto o delantal. Un servicio de prensa del cocinero se apresuró ayer a señalar el récord.

COCINA CATALANA SIN COSTRA
En Anglès, Lluís Feliu, de L’Aliança, pedía disculpas por el “nerviosismo”, se atareaba con una escórpora con higo chumbo y celebraba la hora del reconocimiento: “Es mi mejor momento. Profesionalmente me encuentro maduro”.
En Llagostera, Marc Gascons, de Els Tinars, recordaba cómo se lo comunicó a su padre que tuvo la estrella y la perdió, y que el alboroto era ya transgeneracional: “Hemos cumplido 30 años de historia. Preparamos canelones, croquetas, macarrones. Creíamos que no encajábamos”. Cocina catalana sin costra: ¿cómo no encajar?
En Món San Benet, Jordi Cruz, de L’Angle, se felicitaba doblemente: había ganado la chapa y el anterior restaurante en el que trabajó, Estany Clar, la conservaba: “Un regalo. La necesitamos. Mi caso, con el cambio de establecimiento, es similar al de Arola”.
En Barcelona, Jordi Herrera, de Manairó, cocinaba osobuco en la parrilla de su invención, la rareza de un estofado con gusto a brasa: “Reconocen que mi restaurante es diferente. Lo que comes aquí no lo encuentras en otro sitio”.
Y, en Aribau, Jordi Artal, de Cinc Sentits, nacido y criado en Toronto, quería saber quiénes eran sus colegas de podio para aplaudir: “Era director de una empresa informática en California, aficionado a la gastronomía, autodidacta. Siento orgullo”.

FUENTE: PAU ARENOS, EL PERIODICO

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